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Sufrimos para no sufrir

Camilo E. Ramírez

 

De nuestra posición de sujetos siempre somos responsables

Jacques Lacan

 

Você sofre para não sofrer.* Es el título de un texto de Jorge Forbes, psicoanalista y médico psiquiatra brasileño, el cual lleva como subtítulo: Desautorizando o sofrimento Prêt-à-porter /Desautorizando el sufrimiento “listo para llevar”. ¿A qué hace referencia dicho texto?

El planteamiento central del texto es que los humanos ante una situación que nos rebasa e impacta, esas experiencias que no dudaríamos en catalogar como crisis en nuestra vida, nos generan un malestar muy fuerte –un encuentro con lo Real, diríamos en términos de psicoanálisis lacaniano- así como un intento de dar sentido y quizás posteriormente una solución, tenemos la tendencia de ir a un “supermercado de emociones humanas”, de ahí lo Prêt-à-porter (listo para llevar) con “cosas” (emociones, expresiones, conductas…) listas para “vestir”, para dar forma al cómo sería reaccionar ante tal o cual situación. Un verdadero fast-food de emociones, acciones y reacciones, que logran instalarse a través de un "virus social" RC (Resignación y Compasión) Resignación de parte de quien padece tal o cual situación ("Ni modo, así me tocó vivir) y reconocimiento-atenciones de los demás, en basea la Compasión que fija una "identidad" determinada del ser sufriente. 

Pensemos entonces que una persona que recibe una noticia que hace un “parte aguas” en su vida (un diagnóstico de una enfermedad terrible, un aumento de puesto y sueldo en su trabajo, el nacimiento de un nuevo ser, la muerte de un ser querido, etc.) y en lugar de responder de manera singular y creativa, “toma” algo de lo ya existente como normalidad en la cultura, como modo de hacer frente, de darle forma e su nueva experiencia, incluyendo al sufrimiento en base a ciertas quejas comunes. En ese sentido “Se sufre para no sufrir” es decir, se sufre de una manera fija en base a una norma de convivencia social (“Todos los enfermos de cáncer/diabetes son personas que; mi pareja siempre, todos los hombres, todas las mujeres…”) para no sufrir el verdadero encuentro con el vacío, tanto de nuestra existencia como de nuestra esencia como humanos, que siempre implica y compromete a responder de manera singular, inventando formas creativas ante las experiencias por las que se atraviesa.

Los escritores de “opinión” moldean la opinión de manera que los demás, puedan ir “en piloto automático” viviendo sin temor y pereza de tener que implicarse en su existencia, sin tener que pronunciarse al respecto. Desde esa perspectiva todo periódico es una especie de menú de restaurante, donde cada quien va pidiendo lo que desea para “comer”.

El psicoanálisis lacaniano, sobre todo aquel basado en la segunda clínica de Jacques Lacan -clínica de lo Real- privilegia las respuestas singulares y creativas, no estandarizadas ni normalizadas, ante la vida y sus impases; permitiendo que eso que se experimenta -que puede ser terriblemente malo o terriblemente bueno, doloroso o placentero- no se convierta en sufrimiento, sino en pivote de invenciones singulares. Que cada sujeto pueda, soltar las formas comunes de reaccionar ante la vida, para, responsablemente, crear las propias, basadas en sus aspiraciones y deseos. 

 

Imágen: In Infinity, Yayoi Kusama

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*Forbes, Jorge. Você Sofre para Não Sofrer? Desautorizando o Sofrimento Prét-à-porter. Baureri SP:Manole, 2017

 


 

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Experiencia psicoanalítica

Camilo E. Ramírez

 

Antes de que yo pueda decirle algo, es preciso que haya averiguado mucho sobre usted;

cuénteme, por favor, lo que sepa de usted mismo…

Diga, pues, todo cuanto se le pase por la  mente.

Sigmund Freud [1]

 

Para el psicoanálisis la verdad no es un dato, no es un número, no es una cifra, ni un concepto. No es algo que sea igual para todos.

En la experiencia psicoanalítica la verdad es siempre, y ante todo, una historia. Una historia de lo que “no anda bien”, una historia de lo que sufre, de lo que duele, de lo imposible de poner en palabras; de eso que habla, que insiste.  “Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre y eso es lo que somos” (Saramago) Una verdad que es sobre todo verdad-confrontación-implicación con un vacío -ni todo puede ser sabido ni dicho- pues requiere ser inventado, creado, amplificado a partir de lo que no se sabe de sí-mismo y se desea. 

Mientras que la ciencia (medicina, psiquiatría y psicología) se aboca a definir, operacionalizar, medir y cuantificar las vidas humanas, reducirlas a fenómenos (datos, procesos de funcionamiento) que se aíslan en metodologías para buscar ubicar constantes y variables, explicaciones que asocien, deduzcan o expliquen de manera general procesos, por su parte, la experiencia psicoanalítica se ocupa de eso que no alcanza a ser generalizable, universal, es decir, aquello que no puede ser contenido en un símbolo, cifra o concepto, se ocupa de la verdad singular, que no podrá ser nunca un dato. “El sujeto del que se ocupa el psicoanálisis es el sujeto rechazado de la ciencia” (Jacques Lacan) que no es un signo ni “señal de alarma” de un mal funcionamiento, sino verdad-creación, amplificación.

Cuando alguien comienza a hablar de todo lo que se le ocurre por más sin sentido, ilógico o vergonzoso, además de ponerse en jaque la idea de verdad única que proviene del pensamiento, se pueden ir bordeando los límites de las nociones que se cree estructuran y organizan lo que cada quien puede pensar y creer que es y no es, pudiendo ver algo de los efectos, espejismos, trampas….degustar la palabra, pasar de la palabra que se cree comunica algo en sí (la ilusión del dato puro) a la palabra creadora, que amplifica, que cuenta y crea. 



[1] Freud, S Sobre la iniciación del tratamiento, 1913. Nuevos consejos sobre la técnica I, AE, Tomo XII, pp146 y sigs.

 


 

 

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La creatividad como potencia del deseo:

¿Por qué alguien tendría nostalgia de la prisión?

 

Camilo E. Ramírez

 

La idealización, moralidad y obligatoriedad, no sólo son obstáculos del deseo, siempre  singular y creativo, sino también una especie de “protección” contra el riesgo de la apuesta de una decisión tomada.

La historia neurótica que nos gusta contar para nosotros ("si tan solo yo fuera/tuviera....", etc.) a manera de justificación/protección contra eso del propio deseo que asusta. “Iba a ser…pero me chingué la rodilla”.

El deseo es siempre original, singular, algo que toca de manera precisa a cada uno, ello no puede desplegarse en serie, sino en un gesto nuevo que se paute en la vida singular de cada quien.

¿Por qué alguien tendría nostalgia de la prisión? Planteamos la cuestión, precisamente porque la libertad siempre porta un peso, el riesgo del equivoco, de la apuesta, de la responsabilidad ante lo creado, mientras que a la obligatoriedad, lo ideal y la moralidad, se las hace funcionar como “moldes” para ser realizados en cada uno, al estilo de recetas, “hágale así, hágale asá”, con su supuesto brillo y relación de verdad, de garantías; primero definimos el deber ser, luego sometemos a todos. Como la noción de calidad de vida, una para todos, en vez de -como plantea Agamben- una vida cualificada. La obligatoriedad encuentra eco en el sujeto, precisamente porque otorgaría una sensación de protección/guía/pasos a seguir para entonces lograr....

Responder por el propio deseo que nos habita a cada uno, sin esperar garantías absolutas en algo o alguien, permite realizar un cambio de posición de vida: de esperar (¿Ahora quien podrá ayudarnos? –como exclamaba el Chapulín colorado) a responder por lo que se desea hacer.

Hacer un psicoanálisis permite salir de la escena "prisión"/"protección" que repite una y otra vez el mismo drama, la misma puesta en escena, para actuar al estilo de la improvisación que crea al momento la respuesta ante la sorpresa de lo que se va viviendo. "Un análisis permite que las personas estén listas para todas las circunstancias." (Forbes, 2014)  

 


 Riolfi, C., Forbes, J. Psicanálisis: a clinica do real. Baureri, SP: Manole, 2014.



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Psicoterapias y Psicoanálisis

 

Camilo E. Ramírez

 

Cuénteme, por favor, lo que sepa de usted mismo 

Freud 

 

Para la psicología (psicoterapias) y la psiquiatría, cualesquier síntoma humano, conflicto y/o malestar es ya un signo de un mal funcionamiento, un trastorno (psíquico, físico, familiar, social...) algo que hay que evitar; dicha concepción es debido a dos cosas: la concepción antropológica con la que operan, así como el modelo médico aplicado a una cosa totalmente diferente al soma (cuerpo de la biología) como lo es “la psique”. Pues mientras que en el ámbito de la medicina, el organismo es algo que se puede medir para establecer rangos de funcionamiento normal y anormal, diferenciar lo sano de lo enfermo, y poder así capturar la noción de salud en espectros, al aplicar ese modelo médico al campo de lo psíquico, la psicología y la psiquiatría se ven confrontadas con dos cuestiones básicas, que son eje fundamental de sus teorías y estrategias terapéuticas: 1) tener que definir ¿Qué es la psique? ¿Qué es lo psicológico? Como también, 2) tener que definir/crear la noción de enfermedad o trastorno mental, auxiliados de la moral de la época y locación, así como de la estadística.

Por más inverosímil que parezca, tanto las psicologías como la psiquiatría operan gracias a la invención de una normalidad /anormalidad que se va a ir a fijar/identificar como equivalente de la noción de salud y enfermedad en medicina, intentándole dar un trato similar, gracias a lo cual es imposible no tener que desarrollar/emplear un modelo ideológico moral de cómo debe ser o no una persona, que debe y no debe hacer. Noción que desde un principio entra en operación en la formación psicológica, psicoterapéutica y psiquiátrica, y tiene su empleo en la forma de considerar y entrar en trata-miento con el otro, el llamado paciente, desde el diagnóstico y el proceso de tratamiento. Entendido el primero como clasificación y el segundo como reeducación (modificación) en base a un modelo previamente establecido como normal/sano.

Por su parte el psicoanálisis (Freud-Lacan) ni el humano ni lo que le sucede son trastornos , desviaciones o errores de funcionamiento  de un “buen ser”; no plantea/impone una visión de lo uno, no es conductista ni moralista, no tiene un protocolo ni modelos normalizadores ni uniformadores a seguir, sino se basa en principios éticos respecto a dos cuestiones básicas: la singularidad que porta cada uno/a y el significado subjetivo (de su vida, de su sufrimiento, de lo que se piensa y hace). Realizar una experiencia psicoanalítica le permite a alguien más allá de apegarse aun modelo “único de vida y normalidad” conocer la propia verdad de su vida, que le habita y que se pone en funcionamiento en lo que hace, desea, piensa, etc. Implicando siempre a la persona en su vida (deseo, sufrimiento, conflictos, etc.) permitiéndole tomar parte en “eso” que le indica su existencia. Cada cosa que le sucede le muestra algo, los llamados síntomas poseen una verdad, son vía para poder acceder a la verdad del deseo que nos habita.

“La función del analista consiste en llevar al sujeto a ese punto, aunque de un modo paradójico: la posición analítica funciona por medio de un no-funcionamiento del analista como sujeto, lo que lo reduce a la posición de objeto (…) En lugar de presentar su problema a algún otro para que lo resuelva, el paciente enfrenta una permutación en virtud de la cual se ve a sí mismo como centro de la dificultad. De ese modo le resulta posible llegar a la verdad de su síntoma, explorando su  fantasma fundamental” (Verhaeghe, 1997)

En la experiencia analítica, la persona pasa de ser paciente, alguien que pasivamente padece algo y presenta su malestar a alguien más para que lo clasifique y trate-modifique, que lo escuche con oídos-disciplinadores, como en la psicoterapia y en la psiquiatría, a un analizante, alguien que busca apropiarse de su historia a partir de narrar su vida, de aquello que le rebasa por ser incomprensible, pero se compromete en conocer y advertir su participación en aquello que hace, desea, sufre, a fin de decidir-construir algo nuevo: al tomar conocimiento de la verdad de su vida singular (no una verdad que es impuesta desde una clasificación de enfermedades mentales o teorías) puede saber por qué es como es, por qué sufre de lo que sufre, como es que justamente a ella/él, le sucede eso y no otra cosa, entendiendo el significado a través de la función que cumple en su existencia. 

 

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¿Qué es (para sí) ser feliz?

 

 

Camilo E. Ramírez

 

El asunto del psicoanálisis es el asunto de la felicidad...solo que es preciso que primero cada quien la denomine, no se puede prescribir o imponer la felicidad desde una moralidad o totalidad, estilo calidad de vida (primero se define qué es calidad y luego se impone a una colectividad. Ante eso, mejor como plantea Agamben, una vida cualificada, primero se tiene una vida, luego cada quien le da la cualidad que guste) es una construcción al estilo "El humor/el gusto se rompe en géneros", con dos elementos: singularidad y responsabilidad (ante lo creado). Al paso que se encuentra la forma de describirla, descubrir/definir el cómo se entiende eso, para después, inventar (y responder) los medios para alcanzarla, colocándole en el mundo, en el lazo social...

 

La dificultades podrían venir de diferentes flancos y momentos: desde no saber o no querer saber sobre qué es la felicidad para sí mismo/a, es decir, no poder/querer nombrarla, reconocerla; no encontrar o saber a qué se refiere específicamente, pautándola de acuerdo al propio deseo -gracias al humor, la sorpresa y el equivoco-  y no a las expectativas de los demás, o de ese gran Otro (padres, cultura, Dios, mercado, etc. etc.) o sea por "problemas" de huir a cada instante de eso que sería la felicidad singular, sin garantías en algo más (teoría, mercado, ciencia, etc.) por miedo al riesgo (o al que dirán) por pereza, por querer una vida programada o en piloto automático, sin sorpresas, ni equívocos, fascinada con la queja, como explicación (ex-culparse) de por qué no se puede realizar aquello que supuestamente se desea. 

 

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Consultas, Consultorio/OnLine

Dr. Camilo E. Ramírez, psicoanalista
Skype camilor.ramirez
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CONSULTA- CURSOS-CONFERENCIAS -INVESTIGACIÓN
 

 
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¿El miedo como virtud?

Camilo E. Ramírez
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 El miedo como organizador de la experiencia humana, de las vidas, es conservador, reductor de las posibilidades de desear y crear. Su verdad: el miedo en sí no protege de nada. El reverso de la seguridad, la inseguridad. Entre más busquemos estar seguros más inseguros nos sentiremos.
Entregar la vida y deseos a los miedos, para que se inhiban y limiten, con la supuesta "recompensa" de mantenerse seguro/a o dar a los deseos, los medios necesarios para su realización. Dos posiciones con efectos muy diferentes.
 

 

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Gritos silenciados

 


Camilo E. Ramírez

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 “Toda la psicología del yo, toda la psicología americana es un claro sistema de defensa

contra el inconsciente, contra el deseo, les asusta el deseo.

Para Lacan*, por su parte, el deseo es fuente inagotable de creación”

Massimo Recalcati

 

Una vida que no encuentra vida en la vida, que no halla una manera de sustentar y vivir un deseo, singular, propio, con el cual darle sentido a su vida. En psiquiatría le llaman depresión, nomenclatura que nunca logrará contener ni describir una vida, sino que la mide, la observa, la juzga**... Una vida que no encuentra vida en la vida, que no halla una manera de sustentar y vivir un deseo, singular, propio, con el cual darle sentido a su vida. En psiquiatría le llaman depresión, nomenclatura que no logra contener ni describir una vida, sino que la mide, la observa, la juzga...que su función es psicopatologizar/psiquitrizar las vidas.

La regulación, la vigilancia y el control nunca lograrán avivar por si mismos una vida, sino reducirla, sofocarla; alienar y callar aquel grito del deseo que, tomando la forma del síntoma, del mal llamado “trastorno”, que intentaba comunicar algo que no fue escuchado, que a pesar de su reducción, continuará hablando a través de diversas formas, como el sufrimiento, del malestar, del dolor, en el sin sentido… a la espera de ser escuchado, atendido.  

Una vida desconectada del deseo que la habita... ¿Qué poder hacer?

El camino,  lo podemos encontrar en el detalle de la singularidad, que es la historia única, irrepetible de una persona, su insustituible singularidad, y nunca una categoría ni un concepto o teoría... ahí se despliega el camino a seguir para dar con ese movimiento inagotable que es el propio deseo, la vida para sí mismo/a y no para ser vivida como obligación para algo o para alguien, ahí donde inicia el verdadero viaje. 

 

 

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 **Jacques Lacan, Psicoanalista francés.

*El abordaje psiquiátrico sobre lo humano consiste en atender (conceptualizar, diagnosticar y tratar) lo humano desde el punto de vista de la medicina. En ese sentido, emplea un modelo médico, el cual requiere establecer un punto previo considerado como sano (normal) Ello es claro para los principios fisiológicos y anatómicos del soma, pues se pueden establecer rangos de funcionamiento normal/anormal, a fin de medir y determinar las desviaciones de la normalidad. De ahí que la psiquiatría requiera crear el marco operacional definiendo qué es lo psíquico desde un punto de vista médico, sirviéndose de una visión reducida del cuerpo de la biología y la moral de determinada latitud y época, todo ello con un análisis estadístico que da un halo de precisión y objetividad. En ese sentido un psiquiatra puede establecer/imponer -similar a como lo hace un cardiólogo- lo que es normal/anormal, sano/enfermo en términos de conducta, afectos, pensamientos, etc. Ya que su función es adaptar y hacer funcional a una persona a una determinada moralidad y costumbres, operando con la idea de que la realidad humana es -psicológicamente hablando- UNA sola. Es decir, la que la psiquiatría y el psiquiatra planteen, descartando cada una de las singularidades y polifonías humanas.


 

¿Qué encubre la depresión? 

 

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Camilo E. Ramírez Garza

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"No estás deprimido, estás distraído"
Facundo Cabral 
 
 

La tristeza, lo mismo que la alegría, es un afecto humano que forma parte de las múltiples y muy variadas experiencias de la vida. Así como no hay alegría sin tristeza, no hay vida sin angustia. Van junto con pegado -como se dice coloquialmente. De igual forma el miedo y el terror hacía las infinitas situaciones y formas que nos encuentran, son reacciones humanas ante lo imposible de la existencia, tocan lo inefable. 

Hay miedos y angustias que paralizan, que inhiben al grado del mutismo y la petrificación del cuerpo, mientras que otros, lo energizan con sus descargas de pasión y creatividad, esos momentos en que aún se siente miedo, pero unido a la toma de conciencia del fugaz instante, entonces todo cobra un sentido nuevo, más ligero y agudo, entonces algo se nos muestra a partir de tales experiencias. 

Estar atrapado/a en el ser/decir de alguien más, expectativa imperiosa a cumplir, so pena de no lograr ser-alguien, tener una identidad, formula subjetiva, que a más de uno toma y persigue, en diferentes contextos y vínculos, de los paternos-filiales a los educativos y laborales, y cuya única respuesta, a menudo, consiste en generar un síntoma de tristeza, -depresión le nombra la psicología y psiquiatría- formalizando una pérdida de la potencia que otrora estaba ligada a los objetos del "mundo", es decir, la realidad creada para ser transitada y vivida como contexto único de lo que es nuestro mundo, pero que ahora se ausenta dejando tras de sí un cuerpo vacío para esa realidad mundo que no invita a hacer nada. Donde la llamada depresión es un intento de responder a eso del mundo que no gusta, a eso ante lo cual alguien se resiste a adaptarse, pero que todavía ignora que hacer con lo suyo, manteniéndose bajo protesta.

Podríamos decir - siendo ignorado por muchos eventos de lo "psi"- que la nomenclatura "Depresión" es un intento biopolitico, a través de la psicología y psiquiatría, de llevar el asunto del fracaso social y político al ámbito cerebral y psicológico ideal, des-cualificándolo, para cuantificarlo, haciendo hincapié en la medición de la energía, conductas y pensamientos que no deberían tenerse bajo ciertas condiciones, ya que al padecerlas, se disminuye la capacidad de trabajo, que se menciona como "ser feliz" bajo un formato preestablecido social y familiarmente. De ahí que en infinidad de casos y situaciones una depresión guarde una relación con la imposición de un proyecto familiar y/o social para uno de sus miembros, revelándose éste -sin saberlo del todo, pero intuyéndolo- mediante una reacción defensiva ante lo que rechaza, es decir, la depresión como una pérdida de potencia e interés, justamente ante lo que no interesa. "Disculpen que llegue tarde, no quería venir" expresa de manera cómica un meme que circula desde hace tiempo. ¿Y qué tal si esas experiencias que se nombran bajo el título de depresión, no fueran más que encubrimientos de proyectos que no han encontrado otros ecos? Acá ¿podemos recibir y dar cabida a dichas experiencias singulares? 

 


 

¿Psicoanalizarse?

 

 

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Camilo E. Ramírez 

 

“La promesa del psicoanálisis al sujeto es, tu no serás comparado”

Jaques Alain-Miller

 

El psicoanálisis se ocupa de eso que no anda bien en la vida, de eso que hace sufrir, que duele…a partir de lo cual se puede, no solo a pesar de eso, sino, y sobre todo con eso que se vive y aqueja, poder realizar un deseo de vida.

A diferencia de las formas de psicoterapia provenientes de diversas corrientes psicológicas y la psiquiatría, que operan –y buscan- en alguna medida, un ideal de salud y normalidad, a partir de lo cual buscan adaptar a sus pacientes a una determinada normativa de realidad, el psicoanálisis parte del reconocimiento de una vida en lo singular, con todas y cada una de sus implicaciones. En lugar de ofrecerle un problema a alguien más para que lo solucione, o nos diga que hacer, en psicoanálisis se opera un cambio de posición donde el analizante  (analizante y no paciente, pues es éste el que realiza su análisis en compañía y escucha del psicoanalista) es quien va –valga la redundancia- hablando de todo cuando ocurra a su mente, para –valga la redundancia- analizar los efectos de lo que ha visto y oído, ¡Lo que ha vivido!, a lo largo de su existencia. Pues así como “La medicina cura enfermedades, el psicoanálisis salva existencias” (Elizabeth Roudinesco)

“Hablar de todo cuanto se piense” Así sin más ni menos, ni requisitos ni peros, hablar y hablar, de esto de aquello, sin ton ni son, ser escuchado/a sin a prioris ni condiciones morales, religiosas y/o políticas, de tener que ser o cambiar tal o cual cosa para ser clasificado (diagnosticado) como normal o sano desde una óptica determinada; justo ahí, en esa escucha libre donde el otro puede encontrar-se y construirse un ser (¿O más bien advertir que es vacío?) que le permita hacer lo que desea hacer, realizar su sueño, llevar a cabo un deseo, al tiempo que se desafecta de los “fantasmas” e imaginarios que a veces pesan tanto en la vida.

No ser clasificado ni comparado es la apuesta de una escucha y, podríamos decir, una dirección, que puede encaminarnos a, sin sonar tan trascendentalmente vagos, a una liberación y conformación de acuerdo a eso que se ha descubierto que se desea ser y hacer. No es cualquier cosa poder liberarse del sufrimiento haciendo algo distinto con él. Emprender una vida en donde se ha aprendido a, gracias a los problemas, emplearlos como brújulas de vida, más que como “obstáculos” y queja eterna. Leer algo en ellos, los problemas de la existencia, además del sufrimiento que dejan tras de sí es la labor del psicoanalista, poder mostrarle al otro el sentido y significado de eso que padece, y como es, justamente, a partir de tales dificultades que se puede resolver algo en ellos y con ellos. Pues, podríamos decir, los conflictos y problemas que padecemos son al mismo tiempo un mensaje y su solución. Algo que permite “darnos por enterados” de “eso” que no vemos y que por otra vía nos es experimentado. Justo por la relación de la vida humana con el lenguaje y las imágenes. Al ser no solo grandes consumidores de imágenes y palabras, somos de igual forma constituidos por ellas, gracias a lo cual el hacer y el decir, son también palabras y actos: se dice haciendo y se hace diciendo. Descifrando el sentido –no oculto ni secreto, ni en base a una referencia clasificatoria de trastornos mentales, sino en relación con mi vida y existencia- es que se puede conocer algo de la verdad que nos construye, atraviesa y afecta, y que en algunos momentos de la vida, nos aparece bajo la forma de conflictos y problemas de vida que nos hacen sufrir.