Pin It
    
 

El psicoanálisis y la IA no hablan el mismo lenguaje*  

 

Jorge Forbes

 

 

Asociación libre y lenguaje LLM: cuándo y por qué la cadena

“se detiene” y nace el sentido.

 

 

Alrededor de la década de 1880, un médico vienés le contó a Freud una curiosa experiencia: mientras interrogaba a una paciente, según el modelo médico clásico (preguntas dirigidas, anamnesis ordenada), ella lo interrumpió. En lugar de responder el cuestionario, la paciente pide al médico guardar silencio. Dice que, si puede hablar de todo lo que le viene a la mente sin ser guiada ni interrumpida, se siente mejor.

En ese pequeño acto de insubordinación al enfoque de preguntas y respuestas de la medicina, apareció una variación. Freud la elevará a la categoría de regla: nace la asociación libre de las ideas, la "regla fundamental" del psicoanálisis.

Más de un siglo después aparece en escena otro tipo de “discurso” continuo: Modelo de Lenguaje Extenso o Modelo de Lenguaje Grande (LLM)[1], como sistemas de inteligencia artificial, capaces de generar textos extensos y coherentes en respuesta a una instrucción mínima. A primera vista existe una semejanza: un flujo de palabras que se produce "por sí solo" sin un guion establecido previamente.

En este artículo me propongo examinar la relación posible entre estos dos dispositivos de lenguaje —la asociación libre y el LLM— a partir de una pregunta precisa: ¿qué hace que una circulación “libre” de palabras se detenga en un punto y no en otro, produciendo sentido?

Argumentaré que la semejanza es meramente superficial: la cadencia es similar; el motor que la hace girar es radicalmente diferente.

 

1. La falsa libertad de la asociación libre.

Al formular la regla fundamental —“decir todo lo que pase por la mente, sin censura”— Freud no está interesado en la espontaneidad, ni en la autenticidad o en una especie de catarsis verbal. Lo que le interesa es lo que surge cuando el Yo pierde el control del discurso.

Para el paciente, la experiencia se vive como “decir cualquier cosa”, “sin orden”, “sin juicio”. Para el analista, por el contrario, ese desorden está rigurosamente determinado:

  • surgen malentendidos lingüísticos, sonidos semejantes, intercambios de palabras;
  • aparecen repeticiones obsesivas de ciertos temas, nombres propios y escenas;
  • irrumpen extraños silencios, olvidos específicos, risas fuera de lugar;
  • ciertas partes del discurso van acompañadas de un afecto desproporcionado: angustia excesiva, risa inapropiada, irritación repentina.

Con Lacan, estas experiencias alcanzan su formulación más precisa: el inconsciente está estructurado como un lenguaje. Lo que circula en la asociación libre no es un flujo neutro de palabras, sino una cadena de significantes que obedece a sus propias leyes: metáfora, metonimia, condensación, desplazamiento, formación de chistes y lapsus.

Por lo tanto, la "libertad" de la asociación no es una libertad absoluta. Es simplemente la suspensión relativa de la censura consciente, lo que permite que surja una determinación más radical: la del saber inconsciente y de lo Real que lo atraviesa.

2. LLM: otro tipo de secuencia de palabras. Un Modelo de Lenguaje Extenso (LLM) también produce una secuencia de palabras paso a paso. En términos simples, el proceso es el siguiente:

  1. El modelo recibe un contexto: un texto de entrada, una pregunta, una instrucción.
  2. Con base en todo lo que ha aprendido leyendo miles de millones de textos, calcula, para cada posición, la probabilidad de cada posible palabra que vendría a continuación.
  3. Elije una —la más probable o una entre las más probables— y, a partir de allí, recalcula las probabilidades subsiguientes y así sucesivamente.

Desde fuera, vemos un texto que se desarrolla “como si” el sistema estuviera pensando, asociando, comentando y recordando. Pero, desde adentro, no existe recuerdo, cuerpo, fantasía, represión: sólo una función matemática que se aproxima a la forma del lenguaje humano.

Mientras que la asociación libre se orienta por la lógica del inconsciente, el LLM, por algo más: distribuciones de probabilidad de palabras aprendidas estadísticamente. Los principios que lo rigen no son el deseo, el goce o la transferencia, sino:

  • el corpus en el que fue entrenado,
  • el algoritmo de optimización empleado para ajustar billones de parámetros,
  • y, en una etapa posterior, el proceso de alineamiento (feedback humano, reglas de seguridad, estilo de respuesta, etc.).

Si quisiera colocar uno al lado del otro:

  • En la asociación libre dispongo de una cadena significante impulsada por un conocimiento inconsciente, que, escapa al sujeto, pero lo gobierna.
  • En el LLM, se cuenta con una cadena de tokens impulsada por un conocimiento estadístico, condensado por parámetros numéricos sin un sujeto.

 

3. ¿De qué manera pueden compararse esas dos cadenas?

A pesar de la radical diferencia de estatus, existe un punto de coincidencia interesante: en ambos casos la cadena se desarrolla según una regla débil.

  • En el análisis la regla es: "no censurar, no seleccionar, no organizar antes de hablar".
  • En el LLM la regla es: "dada la secuencia hasta el momento, producir la siguiente palabra más coherente".

Esta debilidad de la regla hace que, en ambos casos, se presente un cierto elemento sorpresa:

  • el analizante muchas veces se sorprende por lo que acaba de decir;
  • el usuario a menudo se sorprende de lo que la máquina "inventó".

Sin embargo, ahí termina la semejanza. Porque lo que organiza, desde abajo, el campo de posibilidades no es de la misma naturaleza:

  • en el analizante se trata de los significantes primordiales, el fantasma, la historia singular, el encuentro del cuerpo con el lenguaje y el goce;
  • en el LLM se trata de las recurrencias estadísticas del lenguaje tal como circulan socialmente: la manera en que la gente habla sobre el amor, el trabajo, el dinero, la política, cuestiones clínicas, etc.

En términos lacanianos, puedo decir que el LLM es una especie de condensación del Otro del lenguaje —un espejo sofisticado de “lo que se dice”— pero no un sujeto del inconsciente. No asocia, él continúa.

4. ¿Qué es lo que hace que la cadena se detenga aquí y no allá?
Llegamos a la pregunta central: si tanto en la asociación libre como en la producción de textos LLM vemos una circulación aparentemente libre de palabras, ¿qué hace que ésta se detenga en un punto y no en otro, produciendo un determinado sentido?

4.1 En el análisis: puntos de detención, puntos de goce.
 En la clínica psicoanalítica, las "detenciones" en la cadena asociativa pueden ocurrir de diversas maneras:

  • un silencio abrupto;
  • un "no sé por qué estoy diciendo esto ahora";
  • una risa repentina después de que se dice algo "por casualidad";
  • un lapsus linguae que produce un chiste involuntario;
  • un olvido justamente cuando se estaba tocando un tema crucial.

Esos puntos no son accidentes en el proceso: marcan la presencia de algo del orden de lo Real, algo que no se puede simbolizar fácilmente y que, por esa misma razón, atraviesa o perfora el discurso.

Además, la cadena no se detiene por sí sola: es escandida por la posición del analista. Un corte de la sesión, una intervención mínima, la repetición de la palabra del paciente, un silencio insistente, todo ello hace que la secuencia de los significantes ―que podría continuar indefinidamente― se puntúe.

De esta manera, la respuesta a la pregunta "¿por qué el discurso se detuvo exactamente aquí?" en el análisis, es debido a que:

  • la organización inconsciente de los significantes del sujeto concentró allí un punto de goce,
  • y porque el analista, a través de su escucha e interrupciones, transformó ese punto en un acontecimiento de sentido.

En este caso, el sentido no es la suma de información, sino el efecto retroactivo que se produce cuando se corta la cadena en un punto y se lo lee de diferente manera.

 

4.2 En el LLM: limitaciones técnicas y consistencia estadística
En el lenguaje de los LLM, la detención se produce por razones de distinta naturaleza:

 1. Por límites técnicos
 El sistema está configurado con un número máximo de tokens (palabras/fragmentos) a producir o por señales que indican que es momento de finalizar (puntos de finalización, determinadas expresiones de cierre, etc.).

 2. Un objetivo pragmático
El modelo está entrenado para responder de manera útil, coherente y concisa. Esto significa que, durante el ajuste fino, aprende que ciertos patrones de respuesta (aquellos que "cierran" bien, con una especie de conclusión) son preferibles.

 3. Coherencia global
 En cada paso, la elección de la siguiente palabra no es sólo local, sino que se encuentra influida por la manera en la que el texto "tiende a tomar forma". Es común ver al modelo reorganizar lo que ha estado escribiendo para confluir en un patrón conocido: introducción, desarrollo y conclusión; problema, análisis y solución; pregunta, respuesta y síntesis.

Desde este punto de vista, puedo decir que la cadena se detiene "aquí y no allá" porque:

  • las probabilidades se modulan de tal manera que, a partir de un determinado punto, la continuación más probable es precisamente un cierre.
  • la arquitectura del sistema fue construida para optimizar la sensación de capacidad de respuesta total. En lugar de lo Real que barra la expresión, se dispone de un conjunto de condiciones técnicas y estadísticas que cierran el sentido.

 

5. Sentido que abre, sentido que cierra

La diferencia más clínica —y políticamente más importante— reside justamente en este punto: en lo que el sentido produce en el sujeto.

En la asociación libre:

  • el sentido a menudo surge como algo enigmático, que no se cierra, sino que abre un problema:
     "¿Por qué asocié específicamente esto con aquello?", "¿Por qué ahora aquel nombre?", "¿Por qué esa risa en este momento?".
  • el trabajo analítico consiste, en gran medida, en sostener dicho enigma —no en taparlo con explicaciones— hasta que algo de la posición del sujeto se modifique.

En el lenguaje de los LLM:

  • el sentido tiende a organizarse para concluir: una respuesta clara, una síntesis final, una "posición fija";
  • la función generalmente es apaciguar el malestar con una forma de conocimiento que se presenta como lo "ya sabido": el modelo responde a medida de lo que "se dice" sobre un tema, en lugar de exponer la falla en el saber.

La clínica de la asociación libre trabaja con el punto en el que el habla tropieza, falla, se interrumpe o contradice. Por su parte, la tecnología de los LLM trabaja para suavizar tropiezos, contradicciones y fallas en nombre de la coherencia.

 

6. Del tratamiento de lo Real por lo Simbólico al tratamiento de lo Simbólico por lo Real

Esta diferencia entre abrir el agujero (en análisis) y cerrar el sentido (en LLM) adquiere otros alcances cuando se ponen en juego dos fórmulas sobre el psicoanálisis:

  • la de Lacan, para quien el psicoanálisis es el tratamiento de lo Real por lo Simbólico;
  • y la inversión que propongo, para aquellos que hoy ven el psicoanálisis como el tratamiento de lo Simbólico por lo Real.

En Lacan, decir que el psicoanálisis es el tratamiento de lo Real por lo Simbólico es afirmar que, ante la imposibilidad de simbolizar —aquello que jamás cesa de escribirse—, el trabajo analítico consiste en encontrar nuevos lazos simbólicos: otros significantes, disposiciones y formulaciones que permitan al sujeto circunscribir, bordear y dar algún tratamiento a lo imposible que lo habita. Se trata de la clínica que trabaja con el saber inconsciente, extrayendo nuevas significaciones a partir de la cadena significante.

En cierto momento, comencé a desplazar dicho énfasis: en un siglo XXI sacudido por un tsunami tecnológico, en el que lo Simbólico está saturado de discursos, datos, algoritmos y LLM que producen sentido a escala industrial, el problema deja de ser meramente "dar más sentido" a lo Real —y pasa a ser dejarse afectar por un Real que perturba el exceso de sentido.

En la fórmula que propongo, tratamiento de lo Simbólico por lo Real:

  • lo que está en juego no es incrementar las capas de interpretación a un sujeto ya sofocado por discursos;
  • sino operar, en la clínica, encuentros con lo Real que hagan que el sujeto modifique sus identificaciones, guiones y narrativas preestablecidas, aquello que, en el siglo XXI, es ampliamente reforzado por el entorno digital.

Mientras que Lacan enfatizaba el poder de lo Simbólico para tratar con lo imposible (lo Real) —una lógica muy acorde con una era todavía marcada por las grandes estructuras y el Nombre-del-Padre— yo destaco que, en la era actual, lo Simbólico se automatizó: estamos atravesados por signos, pantallas, notificaciones, “feeds” y asistentes de IA, todos ofreciendo significado y orientación, a menudo en exceso.

En dicho contexto:

  • los LLM son la figura paradigmática de lo Simbólico que se auto-alimenta: genera, casi sin fallas, un discurso coherente y organizado, con un principio, un medio y un fin.
  • el sujeto, por su parte, tiende a perderse en un océano de significados, posibles identidades y narrativas disponibles.

Por lo tanto, la clínica concebida como el tratamiento de lo Simbólico a través de lo Real, se vuelve particularmente adecuada a los cambios que viene sufriendo la especie humana en este siglo XXI.

  • no se trata de ofrecer al sujeto más explicaciones, sino de conducirlo a experiencias de ruptura de sentido, donde algo de lo Real —un acto, un encuentro, un corte de sesión, un silencio bien colocado— haga caer la evidencia de los discursos que lo capturan;
  • no se trata de organizar mejor el “feed” simbólico del analizante, sino dejarlo que se confronte con el punto en el que ya no sabe más “qué decir” y necesita inventar.

Si en el siglo XX la clínica podía pensarse como el lugar donde lo Simbólico trataba lo Real traumático, en el siglo XXI es necesario reconocer que el exceso de lo Simbólico —amplificado por el tsunami tecnológico y de los LLM— se ha convertido en fuente de sufrimiento: ansiedad difusa, comparación interminable, identidad fragmentada y soledad en red.

De ahí —para mí— la relevancia de esta inversión: el análisis como lugar donde lo Real, entendido como aquello que no puede reducirse a datos, métricas, algoritmos, diagnósticos o, incluso, interpretaciones, interviene para reordenar, agrietar y simplificar el universo simbólico del sujeto. Al concebir el psicoanálisis de esta manera, en lugar de “explicarlo todo”, se autoriza al sujeto a inventarse en un punto de no saber, fuera de la programación.

 

7. El entusiasmo como fin de análisis

Si el análisis en la era de los LLM es el tratamiento de lo Simbólico por lo Real, entonces surge la pregunta: ¿cómo reconocer el fin de análisis? No creo que esté marcado sólo por un nuevo significado, por más sorprendente que sea. En otros trabajos sostengo que el final de un análisis es el entusiasmo.

Retomo en este punto el término tal como Lacan lo evoca y lo reintroduzco en mi vocabulario clínico: el entusiasmo como aquello que une la invención de un sentido —a través de la incidencia de lo Real— y la responsabilidad del sujeto por dicha invención.

No se trata de la alegría como emoción pasajera y circunstancial, sino de una postura ética frente a la invención misma. Para aclarar esta diferencia propongo la siguiente tabla:

ALEGRÍA × ENTUSIASMO

1. La alegría es un efecto; el entusiasmo, una causa.
La alegría es una consecuencia de algo bueno que ha sucedido; el entusiasmo, lo que conduce a alguien a poner en marcha algo, a menudo, antes de si quiera "saber" si funcionará.

2. La alegría, descansa; el entusiasmo, convoca.
En la alegría el sujeto descansa en lo que ha obtenido; en el entusiasmo está llamado a ir más allá de lo que ya ha conquistado.

3. La alegría se recibe; el entusiasmo se practica.
La alegría puede recibirse como un regalo de las circunstancias; el entusiasmo es un ejercicio, una decisión renovada a comprometerse.

4. La alegría, satisface; el entusiasmo, arriesga.
La alegría tiende a gratificar; el entusiasmo implica riesgo, exposición, una apuesta.

5. La alegría es circunstancial; el entusiasmo, estructural. La alegría depende de condiciones externas favorables; el entusiasmo puede surgir incluso en condiciones adversas, ya que está vinculado con la manera con la que el sujeto se posiciona ante lo Real.

6. La alegría, termina; el entusiasmo, reinicia.
La alegría tiene un final natural, se agota; el entusiasmo se reinventa, retorna como impulso creativo.

7. La alegría consume lo ya dado; el entusiasmo crea lo inexistente. La alegría consume un bien ya disponible; el entusiasmo se orienta por lo que aún no existe, abriendo espacio para la invención.

8. La alegría es un estado de ánimo; el entusiasmo, una postura ética. La alegría es una reacción; el entusiasmo —tal como pienso el fin de análisis—, una decisión de asumir la autoría de la propia respuesta ante lo Real.

Cuando digo que el fin de análisis se encuentra en el entusiasmo, quiero decir precisamente esto: el análisis no termina en la comprensión, sino en la invención responsable. El sujeto no sólo termina sabiendo “por qué” sufre; sino siendo capaz de inventar su propia manera de vivir con lo Real que lo constituye, y de responder por esa invención sin pedir garantías al Otro, ya sea al padre, al Estado, a la ciencia o, actualmente, a los algoritmos.

En un mundo donde los LLM producen sentidos plausibles para casi todo, el entusiasmo, como fin de análisis, marca la diferencia: es el punto en el cual el sujeto deja de buscar en el gran Otro —ahora también digital— la justificación de su existencia y comienza a asumir el riesgo de sus actos y palabras.

8. Consecuencias y posibilidades

Comparar la asociación libre y el lenguaje de los LLM no sirve para "psicoanalizar a la máquina", ni "automatizar el análisis". Sirve para otra cosa: mostrar de manera muy clara lo que es irreductible en la experiencia analítica.

  • La asociación libre revela un tipo de determinación que no es estadística, sino deseante.
  • El LLM revela un tipo de conocimiento que no es inconsciente, sino colectivo y técnico, la sedimentación masiva de maneras de hablar.
  • La fórmula lacaniana de tratar lo Real a través de lo Simbólico señala el poder del lenguaje para bordear lo imposible;
  • La inversión que propongo, el tratamiento de lo Simbólico a través de lo Real destaca la necesidad actual de que algo de lo Real venga a perturbar el exceso de sentido producido por los discursos, las pantallas y las máquinas.
  • Y el entusiasmo, como fin de análisis, indica una salida que no es de reconciliación plena, ni de resignación, sino de invención ética: inventar un sentido bajo la incidencia de lo Real y responder por el mismo.

La asociación libre y la generación de texto con LLM son dos maneras de hacer circular palabras. Pero:

  • en un caso, el punto de parada es el efecto del goce y el corte: el surgimiento de un sujeto capaz de entusiasmarse;
  • en el otro caso, se trata de un efecto de optimización y buen término: el surgimiento de un producto textual.

Estudiar esdta diferencia —incluso utilizando los LLM en la formación de analistas, como contraste— es, en mi opinión, una manera fructífera de pensar la clínica psicoanalítica en la actualidad: en una época en la que la circulación de palabras nunca ha sido tan abundante, la cuestión, más que nunca, es saber dónde la palabra falla, dónde para de continuar "bien" y pasa a crear un síntoma. Es allí mismo donde realmente comienza el psicoanálisis y es precisamente allí donde, por diseño, la máquina tiende a no conducirse. Y es igualmente en ese punto donde, al final de un análisis, puede nacer el entusiasmo —no la alegría satisfecha de quien lo “ha entendido todo”— sino la disposición de quien acepta crear lo que no existía y sostener éticamente esa creación.

 

Noviembre/ 2025.


__________

* Artículo publicado originalmente en portugués, “Psicanálise e a IA não falam a mesma língua” en el site del Instituto da Psicanálise Lacaniana (IPLA) https://ipla.com.br/conteudos/artigos/psicanalise-e-ia-nao-falam-a-mesma-lingua/ (con acceso el 4 de diciembre de 2025) traducido al español por Camilo E. Ramírez Garza, con autorización del autor.

[1] Large Language Model (Modelo de Lenguaje Grande) LLM, por sus siglas en inglés, es un tipo de lenguaje de Inteligencia Artificial entrenado para procesar grandes cantidades de información. (N.del T.)