Psicoanálisis de la oficina (1a parte) 

 

 

 

 

por

Camilo E. Ramírez

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Por mucho tiempo se consideró que el psicoanálisis solo tenía lugar en los límites del consultorio del psicoanalista; si acaso podía permitirse incursionar en la docencia universitaria, clínicas, hospitales, sociedades y asociaciones psicoanalíticas, donde se imparten talleres y seminarios. Sin embargo, al ser el psicoanálisis un método de investigación sobre los humanos y sus problemáticas, éste posee herramientas teórico-metodológicas para aportar su saber a diversos campos donde los humanos nos desenvolvamos, tales como el basto ámbito laboral.

En la empresa confluyen sujetos y estructuras administrativas interactuando entre sí, encaminadas a ofrecer servicios y/o productos. Ambas –sujeto y organigrama- son estructuras simbólicas: los humanos somos un efecto del lenguaje y las imágenes, creamos cultura (conocimiento, artes, religión, tecnología, etc.) y ésta a su vez nos constituye como sujetos históricos; las estructuras empresariales son igualmente una invención de un orden simbólico que producirá efectos en la realidad.

En ese sentido, tanto el sujeto como el organigrama de una empresa, negocio o institución, poseen ese elemento que les da forma -lo simbólico y lo imaginario. Podríamos decir que el sujeto de la empresa es su organigrama, eso que le otorga su vitalidad (quiénes y cómo) Quienes ocupan dichos puestos (lugares simbólicos) forman parte de una organización que los rebasa, incluye y fija en un puesto determinado, funciones, tareas, salario, nivel de decisión e información (poder) correspondencia y relación con otros puestos, tanto horizontal como verticalmente (obreros, supervisores, gerentes, directores, accionistas, etc.)

Es en esa súper estructura simbólica ya ocupada por personas de carne y hueso, donde las dificultades se presentan. Quien ocupa un puesto laboral no solo lo ocupa con sus conocimientos para la labor encomendada, sino con un cúmulo de experiencias laborales y personales; idiosincrasia, prejuicios, valores, motivación, conflictos, complejos, luchas por el poder, amor, odio, envidia, celos, sentidos en la vida, envidia, etc. Por ello el psicoanálisis puede aportar soluciones en donde quiera que los humanos incursionemos: pareja, empresas, familia, educación, políticas públicas, etc.

Los conflictos laborales se producen no solo por fallas en la realización de un proceso de producción y/o administración, sino por las pugnas por el poder. Esas luchas incesantes por dominar y controlar al otro, bajo la ilusión de “ser más y poder más que el semejante”. Entonces a toda costa se establecen juegos y alianzas “no escritas” contra otro/s, sea para desacreditarlos, dejarlos fuera, y entonces así “ganar” Esto es importante señalarlo, “lo no escrito”, esa dimensión relacional cotidiana que se despliega en los diversos ámbitos laborales y que no se puede analizar leyendo lo escrito sobre la empresa o lugar de trabajo (organigrama, visión, misión, objetivos, directorios de puestos, certificaciones, seguridad e higiene, utilidades, etc.) sino estando ahí, percibiendo y analizando el ambiente, investigando los efectos que van produciendo las palabras y actitudes de quienes coordinan los diferentes departamentos, pero también las suposiciones y fantasías que se generan, los rumores, secretos a voces que circulan y dan forman al ambiente laboral, y que nos hablan no solo de sus malestares, sino de su forma de trabajar, crear conflictos, obstáculos y soluciones.

La propuesta psicoanalítica que hemos desarrollado para las empresas e instituciones consiste en partir de las características de dichos conflictos laborales a detalle (tanto lo escrito y principalmente lo no escrito) para poder advertir qué es lo que dichas problemáticas muestran, no solo sobre el malestar particular de la empresa o institución, sino sobre los conflictos, malentendidos no resueltos y, principalmente, sobre los cambios y ajustes que es necesario implementar.